Ayer, hubo un evento trágico en Estocolmo, Suecia, donde tenemos nuestra base. Hoy se suponía que íbamos a escribir un artículo completamente diferente, cubriendo cómo el Fika sueco y el Mate argentine pueden ser usados como mediadores en una buena conversación.

Pero, desde ayer, la realidad nos ha pegado duramente. Un camión robado, conducido por sus secuestradores, se incrustó adrede en un negocio en Drottningatan, asesinando al menos a 4 personas, e hiriendo a muchas otras.

Cómo sucede algo así? Cómo un ser humano se vuelve lo suficientemente loco como para infligir semejante daño en otros humanos? Creemos firmemente que esto no es algo que sucede de la nada, una conducta impulsiva y súbita; sino una manera de pensar, sentir y actuar que va hacia atrás en el tiempo, antes de la acción en sí misma. Creemos que estas personas, los perpetradores, han pensado, dicho, y advertido a los demás en su carrera hacia el asesinato de gente inocente como resultado de su odio y desesperación.

Y también creemos que las personas alrededor de ellos no han hecho nada para frenarlos. No porque fueran indolentes o desinteresados en el tema. No han hecho nada porque, como participantes de la cultura occidental, han estado ocupados en sus propias vidas, aferrados a sus ideas, enfocados tozudamente en sus metas, sueños y asuntos. Aun cuando estas ideas podrían incluir el anhelado cambio social, la elevación de la consciencia, o la justicia, las prácticas de estos conceptos tan idealizados ha demostrado estar muy lejos de las teorías.  No queremos ser interrumpidos, evitamos a toda costa la disonancia cognitiva, y eliminamos a cualquiera que ose contradecir nuestros puntos de vista centrados en nuestros egos. “Los ganadores no escuchan tanto a los demás, ellos van por sus metas”. Tal es el mensaje que dispara nuestra cultura.

“El mayor problema de comunicación es que la gente no escucha con la intención de comprender; sino con la intención de replicar.” —Stephen R. Covey.

Quizás estamos profundamente convencidos de que nuestro proósito en la vida es ayudar a los demás, contribuir al planeta de algún modo, dejar una huella positive en nuestras sociedades. Esto es absolutamente legítimo y honorable. Pero debe decirse la verdad: Estamos lejos de practicar conductas reales y sostenidas para llevar a cabo estas ideas. Algo se va perdiendo en el camino.

En este triste día, escribir un artículo sobre comunicación tiene un significado y un sabor muy diferente. Nos gustaría reflexionar juntos, si fuera posible, acerca del rol que juega el proceso de comunicación en estos eventos tan chocantes.

Antes de la violencia física, coinciden muchos especialistas, viene la violencia de las palabras. Hemos desarrollado previamente la importancia que tiene el diálogo cotidiano como una herramienta para la construcción de un segundo idioma. Ahora nos gustaría parar y pensar respect del papel que tiene en la construcción de una sociedad más pacífica, inclusiva y justa.

Las palabras tienen poder en sí mismas. Modelan nuestro entendimiento del mundo. Se convierten en lentes de filtro entre la realidad externa e interna, y, más allá del alcance semántico, las emociones que rodean a las palabras, tienen un impacto profundo en nuestro estado mental (y el de los otros!).

Cuando la violencia irrumpe del modo en que lo ha hecho ayer, la primera pregunta que surge suele ser “por qué”. Por qué alguien llevaría a cabo tales actos de crueldad en sus semejantes humanos? Buscamos causas racionales, intentamos establecer las líneas causales con otros eventos que tienen lugar, lamentablemente, en el resto del mundo (por ejemplo, el horrible bombardeo a Siria, o incidentes previos como el de Paris y Niza). Pero el análisis racional no alcanza. Seguramente nos dejará insatisfechos tomar en cuenta solo esto. Una vez más, algo se pierde en el camino.

Qué es este “algo”? Algunos lo buscan en las causas políticas, otros en los factores culturales, aún otros lo intentan en las arenas de las creencias religiosas.

Nosotros nos mantendremos alrededor del concepto que veníamos desarrollando antes de que la locura comenzara. Haremos nuestro mejor intento para analizar este fenómeno desde el punto de vista de la Comunicación y el Diálogo Cotidiano, y sus múltiples implicacncias en la emergencia de la violencia.

 

Violencia en la Comunicación:

Cómo podemos definir a la comunicación violenta?

Es el tipo de comunicación que limita las libertades, niega el reconocimiento de necesidades, denigra el valor de una persona, y/o bloquea la compasión y la empatía. La comunicación violenta es frecuentemente el resultado de la utilización de lenguaje manipulador o coercitivo que induce miedo, culpa, vergüenza, alabanza, culpabilización, sentido de deuda, obligación, y recompensa-castigo.

Detrás de escena en este tipo de comunicación, existe una lucha simbólica por el poder. En el trabajo de Pierre Bordieu, la violencia simbólica denota más que una forma de violencia que opera en el plano de los símbolos. Es “la violencia ejercida hacia un agente social, con la complicidad del mismo/a”. (Bourdieu and Wacquant 2002, pg. 167). 

El punto más importante en este tema, es que este nivel de violencia tiene lugar en el escuchar y el hablar (y en el pensar, por medio del hablar consigo mismo o conversaciones imaginarias).

…Sí, de hecho. En nuestras conversaciones.

Pero ciertamente no es fácil conectar un ataque tan trágico y cobarde como el que Estocolmo sufrió ayer, con nuestras (supuestamente) simples, inocuas, nada ponderosas conversaciones…el delicado hilo que relaciona estos dos tipos de eventos no es muy visible, verdad? Cómo podrían nuestros diálogos, opinions, aún discusiones, generar semejante daño? Podemos pelear por un tema, pero ni aún el más acalorado de nuestros diálogos está lejos de un acto terrorista, o cualquier ataque a los demás

Por supuesto. Esto es verdad: Una converasción no ha asesinado jamás a nadie. Poner una mente criminal en acción lleva mucho más que algunas palabras.

Ya sea que nos enrolemos en la Criminología de “asesinos por naturaleza” o en perspectivas orientadas hacia lo cultural, la mayoría de nosotros está de acuerdo en la enorme complejidad de factores que se ponen en juego a la hora de la conducta criminal. Nunca es simple, lineal, ni mono-causal.

No obstante, es interesante notar que quizás, así como las plantas requieren sol y agua para sobrevivir, alguna gente potencialmente violenta encuentra su combustible y nutrients en un sistema de comunicación retorcido. Son las conversaciones en las que participamos, el modo en que nos hablamos uno a otro, las palabras que usamos, y en última instancia, la capacidad de expresar nuestras emociones y sentimientos “no-tan-constructivos” con restricciones y algún nivel de empatía, las fichas de peaje que tomamos en el camino de escalada de la violencia.

La violencia, hablando evolutivamente, no es una “enfermedad”, sino una respuesta adaptativa:

“El suponer que la violencia es una enfermedad es como hacer una analogía con el caso de la diarrea. Pero, qué sucedería si de hecho se trata de un análogo de la digestión, o de algún subproceso como el metabolismo, la ingesta o la excreción? No hay futuro, en este caso, en buscar las ‘causas’ ya que no existen. Es solo algo que el organismo hace como parte de su rutina de vida.” – Robin Fox.

Qué hace a la violencia tan inentendible en nuestras sociedades humanas? El hecho de que tenemos un “dispositivo de interface”, el lenguaje, como un mediador entre las palabras y las acciones. Todos tenemos el impulso de estar enojados, ofendidos, o simplemente locos ante las circunstancias, o ante otras personas. Pero hemos crecido lo suficiente, tanto individualmente como socialmente, como para no pasar directamente nuestros sentimientos a la acción (excepto por el caso de estos individuos desadaptados). Es descorazonador, por tanto, cuando las palabras han fallado para contener el dique de las emociones y los impulsos turbulentos.

Cómo pueden los diálogos y conversaciones ayudar en el problema de la violencia social?

Existen muchos abordajes que siguen el mismo patron, consistiendo básicamente en frenar el círculo de la violencia desde el campo de la comunicación verbal. Usualmente, se enfocan en la compassion, empatía, y algunas estrategias orientadas al contenido, que facilitan un tipo diferente de conversación, basado en el respeto y la tolerancia.

Entre estos esfuerzos, “Nonviolent Communication” (NVC) es un proceso de comunicación desarrollado por Marshall Rosenberg, Ph.D., en la década de 1960, a veces también denominado “comunicación compasiva.”

Este tipo de comunicación se define como aquella que maximize la s libertades, mejora el entendimiento de la relación entre sentimientos y necesidades, promueve la igualdad, y crea compasión.

NVC involucre la comprensión de nuestros sentimientos como el resultado de necesidades básicas satisfechas o no. Cuando nuestras necesidades son satisfechas, sentimos emociones “positivas” como alegría, felicidad, confianza, inspiración, etc. Cuando no son satisfechas, sentimos emociones “negativas” como por ejemplo irritación, tensión, fatiga, añoranza…

Las necesidades básicas humanas son similares a las descriptas por Maslo, entre otras. w en su Jerarquía de Necesidades: Bienestar físico, conexión, honestidad, juego, autonomía, paz, significado, entre otras. Son necesidades compartidas por todos, como opuesto a las acciones específicas que nos gustaría que los demás hagan para nosotros.

Una necesidad humana básica es contribuir al bienestar propio y ajeno. Utilizar la comunicación no violenta incrementa la posibilidad de dar y recibir mutuamente, ya que nos ayuda a reconocer y aceptar la alegría que sentimos cuando contribuímos a la sociedad.

Cómo funciona esto en las conversaciones cotidianas?

La manera más esencial en que la comunicación no violenta ocurre, es a través de expresar el link entre los sentimientos y las necesidades de una persona, o los nuestros propios, por lo que podemos decir

 

  • Te sientes _________ porque necesitas ___________?
  • Me siento __________ porque necesito __________.

 

(En el nivel intrapersonal, también podemos entendernos mejor a nosotros mismos y trabajar en nuestras experiencias emocionales más efectivamente preguntándonos “Estoy sintiendo ____________porque necesito_____________?” – Esto nos da fundamentos para una mejor conexión con los sentimientos de los demás).

 

Hay dos cosas importantes para notar:

  1. La ira es un sentimiento usualmente asociado con la comunicación violenta. Debajo de la ira se encuentran por lo general otros sentimientos como tristeza, desilusión, resentimiento y frustración. Enfocarse en estos sentimientos puede ayudar a identificar más rápido las verdaderas necesidades.
  2. “Sentimientos” como amenazado/a, estúpido/a, lindo/a, ridículo/a, generoso/a, traicionado/a, y productivo/a, son en realidad evaluaciones intelectuales más que sentimientos basados en la emoción. Y la comunicación no violenta trabaja mejor cuando se discuten sentimientos en lugar de estas evaluaciones.

Una vez que las necesidades de todos son identificadas, puede comenzar la resolución de problemas. Del mismo modo que la negociación basada en intereses, la resolución de conflictos con todas las necesidades puestas en la mesa, puede llevar a situaciones donde todos ganan.

Esta es solo una de las herramientas registradas para una cultura libre de violencia. Los principios son universales y se aplican a muchas otras situaciones que involucran la comunicación. (Para mayor información, contactar al “Center for Nonviolent Communication” en el sitio web: https://www.cnvc.org )

 

Algunos otros principios prácticos que hemos aprendido en el camino:

En e.MindSet, hemos trabajado en varios niveles de comunicación; incluyendo el entrenamiento de Inglés como Segundo Idioma (ESL), programas de rehabilitación de prisioneros, programas de búsqueda de trabajo, manejo de recursos humanos, terapia comportamental, y manejo de proyectos.

Nuestras carreras nosh an permitido estar en contacto con culturas diversas y gente diferente, y hemos desarrollado habilidades que nos han animado más allá de nuestras limitaciones. “El aprendizaje nunca es un camino de mano única”; lo sabemos muy bien, y en estos tiempos problemáticos, nuestra intención es crecer a través de la experiencia, no sólo para superar elmiedo y la tristeza, sino para tomar sabiduría y conocimiento de esto, para el propósito de servir a otros más allá de teorías y slogans…en última instancia, por el amor hacia la gente, incluyendo a nosotros mismos.

Entonces, aquí hay algunos tips prácticos que hemos encontrado, para facilitar las cosas y mantener el flujo de ventaja para todos:

  • Primero que nada, escuchar abiertamente, ávidamente, para aprender, y sobre todo, escuchar aquellas cosas que nos ponen algo incómodos. Hay riqueza allí, en esas palabras. Frenar todo juicio y “pensamientos extra”, y escuchar. Es una habilidad rara en estos días, pero la buena noticia es que es una habilidad que puede (y debe) entrenarse.
  • Conseguir un supervisor. Nosotros supervisamos nuestros casos mutuamente, nuestras conversaciones con clientes, compañeros, personal, y superiores (por ejemplo los profesores de doctorado) “Cuatro ojos ven más que dos”, y no sólo ven más sino que otorgan una perspectiva diferente, más amplia, y mejor.
  • Evitar las preguntas binarias. Aquellas preguntas que pueden ser contestadas con un “sí” o un “no” son inadecuadas para captar los verdaderos pensamientos y emociones que una persona podría expresar en una conversación. Además fuerzan (aún involuntariamente) a nuestro interlocutor a “tomar partido”, lo que es una causa principal en el surgimiento de violencia simbólica.
  • Ser honestos sin rudeza. Siempre hay una mejor manera de decir las cosas de lo que nuestras emociones dictan. Buscar esa otra manera. Practicar la paciencia hacia nosotros mismos y otros.
  • Ser sensible pero no dejarse dominar por las emociones. El mundo no es nuestro scenario y la luz de escena debe compartirse entre semejantes, no todo se trata de nuestros sentimientos. Del mismo modo, evitar el “espejamiento”, es decir, no comparar las experiencias de otra persona con las propias. Por ejemplo, si nuestro interlocutor ha perdido a un ser querido, no prosiga a contarle su experiencia similar. No es necesario, es autoreferencial, y la gente merece ser respetada en su individualidad
  • Ser respetuosos de los límites. La gente los tiene por alguna razón. Quizás han sido moldeados por experiencias del pasado, y es bueno probar esos límites. Pero, más que nada, esperar a que los demás se abran…recordar, la confianza se construye, no se fuerza.
  • Cuando nos encontramos con una verdad inconveniente o desagradable, esperar a que la reacción se modere, para dar una respuesta constructive. La acción y no la reacción es esencial para una mejor comunicación. Muy especialmente, recordar que nuestra perspectiva no es el parámetro único para leer la realidad.
  • En presencia de participantes decididamente maleducados, disruptivos o agresivos, utilizer estrategias de desapego de la situación, en lugar de “espejamiento” emocional. Es preferible admitir que hemos sido superados por la situación, y retirarse, que involucrarse en un camino hacia ninguna parte, que termina en escaladas de violencia.
  • Por último, pero no menos importante…ser breves. Exponer nuestros puntos de vista y opiniones, pero no acaparar el tiempo de los demás. Ser breves y específicos también nos entrena para mejorar nuestros argumentos al ser parsimoniosos, y reduce los malos entendidos. Tratar de no repetir. Si tenemos un buen punto de razón, se va a sostener por sí mismo sin necesidad de repetir como loros nuestras propias ideas. Una vez más, ser respetuosos con el tiempo ajeno. Todos tenemos algo maravilloso que ofrecer en una conversación, estar genuinamente interesados en ello (al menos en nuestra experiencia) nos enriquece más allá de lo imaginable.

Disfrutemos la vida por favor, mantengamonos a salvo, recordemo lo bello que es este mundo…Y, más que nada, nunca dejemos de aprender.

Les deseamos a nuestros amigos y familia en Estocolmo las bendiciones que provienen de la paz, esa paz que podemos, y haremos construir como un muro alto para nuestra ciudad y sus generaciones.

Esperamos saber de ustedes, saludos desde Suecia.

Christer Edman & Veronica Rebora en www.emindsetlab.com

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